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snus freak!

Sobre mí

Fumé durante años. Lo dejé dos veces. El primer intento duró unas semanas. El segundo me dio trece meses — trece meses de estar orgulloso de mí mismo de verdad, hasta la noche en que dejé de estarlo.

Entonces descubrí el snus.

Me gustaría decirte que aquí es donde la historia se convierte en un final feliz. No del todo. Lo que pasó en realidad es que dejé de fumar y empecé con las bolsitas de nicotina, y las sigo usando. Me quité una adicción cogiendo otra. Esa es la versión honesta, y es la versión sobre la que está construida esta web.

Snus Freak es mi apodo. Me llamo Jose Del Pozo. No soy médico, ni investigador, ni consultor de reducción de daños. Soy alguien que ha pasado por más latas de las que me apetece sumar, que tomó notas de todas ellas, y que se fue cabreando cada vez más con lo que aparece cuando buscas una opinión honesta sobre cualquiera de ellas.

La parte en la que admito que esto se me fue de las manos

En algún momento del camino, probar bolsitas dejó de ser algo que hacía y se convirtió en algo que hago. Y no lo digo como chiste sobre ser un freak. Lo digo porque hay una hoja de cálculo.

Empezó porque se me olvidaba. Pruebas una lata, te gusta, y tres semanas después estás delante del mostrador mirando cuarenta botes blancos casi idénticos sin la menor idea de cuál te gustó ni por qué. Así que empecé a apuntarlo — fecha, producto, fuerza, a qué sabía de verdad a los cinco minutos y no a los cinco segundos, cuánto tardaba el sabor en rendirse, si la encía protestaba al final.

Después empecé a ver patrones de los que el marketing no dice ni una palabra. Que dos bolsitas etiquetadas como 6 mg pueden sentirse completamente distintas porque una está formulada más alcalina. Que el «ice» del nombre casi siempre es un ingrediente aparte de la menta. Que la calidad del tejido decide si estás cómodo en el minuto cuarenta, y eso no viene en ninguna lata. Que lo más fuerte del estante casi nunca es lo mejor del estante.

Nada de eso está en la descripción de ningún producto. Hicieron falta cientos de latas y muchas notas para sacarlo en claro, y es la razón por la que esto es una web y no una carpeta en mi portátil.

Cómo pruebo, en la práctica

Las latas las compro yo. Todas. Nadie me manda nada, y si eso cambiara algún día la página lo dirá arriba del todo, con el mismo tamaño de letra que el resto.

Cada producto pasa al menos tres días de uso normal — con el café, en el trabajo, en el coche, por la noche cuando la tolerancia es otra. Una bolsita no te dice casi nada. Tres días te dicen si volverías a comprarla, que es la única pregunta que importa.

Después se puntúa en seis cosas, y cada nota viene con su motivo:

  • Intensidad del sabor — ¿está ahí, o te lo estás imaginando?
  • Duración del sabor — ¿sobrevive más allá de los primeros cinco minutos?
  • Golpe de nicotina — cómo llega y cómo se asienta, no solo lo fuerte que pega
  • Comodidad — el tejido, la forma, si llegas a olvidarte de que la llevas
  • Goteo — cuánto suelta, y si eso resulta agradable o desagradable
  • Relación calidad-precio — lo que te llevas por lo que pagas en su propio mercado

La nota global es la media de esas seis. No se retoca después para que un ranking quede más bonito, y no se retoca nunca por motivos comerciales. Cuando no he usado algo y estoy trabajando con las especificaciones del fabricante, la página lo dice arriba y no lleva ninguna nota.

Por qué existe esta web

Casi todas las reseñas de bolsitas que vas a encontrar las publica alguien que las vende. Las notas suben cuando sube el margen. Las listas de «las mejores» son el catálogo con un titular encima. Me cansé, no encontraba la web que quería leer, así que la estoy escribiendo.

Lo que no voy a hacer

No recomiendo a nadie que empiece a usar bolsitas de nicotina. Si no consumes nicotina, por favor no empieces — ni con bolsitas ni con nada. Nada de lo que hay en esta web es una invitación. Esto es para gente que ya fuma o que ya usa bolsitas, escrito dando por hecho que ya estás dentro.

Tampoco voy a fingir que esto es inofensivo. La nicotina es adictiva. Preferiría no depender de ella. Dependo, y prefiero ser honesto con eso antes que venderte una historia sobre bienestar.

Lo que mejora respecto al tabaco, y lo que sigue sin mejorar

Lo que mejoraLo que sigue siendo un problema
Cero olor — manos, ropa, cocheSigo siendo dependiente. Eso no ha cambiado
Se puede llevar en un vuelo, en el tren, en el estadioIrritación de encías, sobre todo con las fuertes
No hay que salir a la calle ni fumar bajo la lluviaAl año es dinero de verdad
El gusto me volvió en cuestión de semanasEs más fácil consumir de más, porque nada te frena
Nadie a tu alrededor respira humoHay días en que sigo queriendo un cigarro

Si alguna página de esta web te cuenta solo la mitad buena, lo he hecho mal. Dímelo y lo arreglo.